Por; Juan Cárdenas. El País

De ahí que Krugman no dude en tacharlos de fanáticos y delirantes, aunque tal vez se quede corto cuando reduce el asunto a la vanidad centrista, es decir, a un problema de moralidad individual.

Por: Omar Eduardo Rojas Bolaños*.

Para erradicar el Falso Positivo hace falta acabarlo de raíz. Acabarlo significa generar estrategias para que no se adoctrine sino se forme; significa dejar de enseñar a odiar; significa dejar atrás el concepto de “enemigo interno”; significa dejar de considerar como “enemigo” a aquellos que no viven en el gueto o asisten a sus clubes.

Más artículos...