La academia tiene con el proceso de paz que se avecina la responsabilidad intelectual, científica, civil, ciudadana e institucional de colocar todos sus recursos y presupuestos de inteligencia al servicio del proceso de solución política negociada del conflicto armado y para ello debe llamar la atención sobre los aprendizajes de los procesos de dialogo y negociación de los últimos cinco lustros, de los que se derivan varias enseñanzas: