La advertencia ya es bastante clara. Durante décadas, la ciencia climática ha documentado que el modelo económico sustentado en combustibles fósiles, deforestación, extractivismo y crecimiento ilimitado está alterando las condiciones que hacen posible la vida. Gobiernos y corporaciones conocían los riesgos, negociaron compromisos y anunciaron transiciones, pero las emisiones continuaron aumentando.